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Monthly Archives: Octubre 2013

Mi niño es de anuncio
29Oct

Mi niño es de anuncio

Señora… Sí, sí, usted… Usted que tiene un niño guapetón y rubicundo como un querubín. Usted que ya está marcando el número de teléfono de una agencia de publicidad para preguntar qué tiene que hacer para que su pequeño del alma (con su piel de canela) salga en la tele porque todo el mundo le dice que es de anuncio. Deténgase. Stop. No llame aún…

Piense antes de darle a la tecla si está segura de querer adentrarse con su criaturita de la mano en el Mágico Mundo de Colores e Ilusiones del Casting Infantil. No diga que sí a lo loco, primero asegúrese de que toma la decisión acertada. No todos los niños cumplen con las condiciones ideales, y no, no me refiero a ese clásico tantas veces escuchado en las agencias: “es que mi hijo es muy guapo, si es rubio con ojos azules…”. Señora, Quique San Francisco también es rubio con ojos azules, ¿Y?…

No, amiga madre, y permíteme que te tutee ya que vamos a compartir confidencias, no estoy hablando de ese tipo de condiciones. De hecho, y sorpréndete con lo que te voy a contar, no hace falta que un niño sea bello y hermoso para que haga publicidad, televisión o cine. “Pero es que mi hijo sí lo es”. Ya. El tuyo, el de aquella, el de la otra. Pues eso… Ya sabemos que todos los niños (propios) son guapos. (Los de los demás, a veces).

A lo que iba, amiga madre de un niño guapo (o no), las condiciones de las que hablo no tienen que ver con el físico y la estética, sino con la actitud, con la ilusión, con las ganas de tu hijo de hacer un casting y disfrutarlo, no de vivirlo como una tortura impuesta.

He dicho “tortura impuesta”. Impuesta ¿por quién?, te preguntarás. ¿Por quién va a ser, por la santa inquisición española? Pues no, amiga inocentona, por los propios progenitores. No te imaginas la cantidad de madres y padres que proyectan en sus hijos sus frustraciones. Adultos que fantaseaban con dedicarse al mundo del espéctaculo y esperan que sus vástagos cumplan con sus sueños no conseguidos. Son aquellos que desean, por encima de todo, tener un artista en casa, aunque el niño no quiera, aunque lo que le apetezca de verdad es jugar al futbol, ser taxidermista o hacerse funcionario. Los reconocerás porque cuando acompañan a sus hijos a una prueba lo viven con tanta pasión como ganas de salir corriendo tienen los niños. Es esa madre que cuando su niña está enfurruñada porque de lo que tiene ganas es de comerse un bocadillo de nocilla mientras ve los dibujos en lugar de ir de casting en casting, insiste una y otra vez: “canta, nena, canta como  la Shakira”  “Baila el Waka Waka, si en casa lo haces muy bien” “Venga, no seas cabezona, ahora no te vayas a poner a llorar…” “anda, tonta, mírame, que yo también bailo contigo” “¿quieres moverte y no hacerme quedar mal delante de este señor tan simpático?”. Ese señor (o señora) tan simpático es el director/a de casting. Ese ser humano que, mientras la madre da vueltas sin parar al tiempo que repite “pues en casa sí lo hace”, aguanta estoicamente cuando otro en sus circunstancias habría creado un grupo en facebook de Amigos de la Eugenesia. Ese hombre, o mujer, de paciencia infinita que ante el berrinche incontrolado del niño siempre opta por ejercer de supernanny en lugar de hacerse seguidor en twitter de Herodes. El director de casting… Ese  gran profesional nunca suficientemente valorado. No maltratemos a los directores de casting, por favor. Ellos también merecen un respeto.

Padres  y madres del mundo, aceptad que si vuestros retoños no pertenecen a esa clase de niños que disfrutan de verdad haciendo castings, que saltan de alegría cuando participan en series o en anuncios, que necesitan desarrollar esa faceta interpretativa que les sale de dentro sin que sea un capricho, debéis permitirles escoger otro camino.

Siempre os queda la opción de apuntaros vosotros a las agencias para hacer figuración o publicidad, ¿lo habéis pensado? No hay límite de edad y, si tenéis un poco de tiempo libre, podéis convertirlo incluso en un hobby rentable.

Volviendo a ti, amiga madre que a estas alturas ya lo tienes claro, si finalmente has decidido que tu hijo sí cumple las condiciones, debes saber que, desde este momento, tienes la misión de acompañarle a los castings, de insistirle en que no puede dejar de lado sus estudios, de hacerle entender que seguramente tendrá que esforzarse más en clase para no perder el ritmo… Si a pesar de todo queréis seguir adelante, ¿a qué estás esperando? Llama ya a la agencia de publicidad. Y felicidades, porque tú sí tienes un niño de anuncio.

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Cómo ir a un casting
17Oct

Cómo ir a un casting

CÓMO IR A UN CASTING DE PUBLICIDAD Y LLEVÁRTELO DE CALLE.

¿Te acaban de llamar de tu agencia para ir a un casting de publicidad? ¿Has ido ya a muchos y sigues sin tener claro cómo comportarte o qué hacer para tener más posibilidades? ¿Puede, incluso, que sea tu primer casting? Sea cual sea tu caso, toma nota de estos consejos para que todo salga perfecto y sobre todo, para que no metas la pata en detalles tontorrones que luego resultan ser mucho más significativos de lo que aparentan.

Para empezar, la puntualidad. No importa que luego en la sala de casting seáis ciento y la madre y tengas que esperar muchísimo tiempo. Que te dé para leerte las obras completas de Proust en francés original o para hacer una bufanda de ganchillo para cada uno de los miembros de tu familia numerosa. Está prohibido terminantemente que llegues tarde a la cita que te han dado en tu agencia. PRO-HI-BI-DO. Nada da tan mala imagen como la impuntualidad. Demuestra falta de responsabilidad, de profesionalidad y de interés. Así que planifícate bien la agenda, busca en internet la dirección exacta para que no te encuentres desorientado/a recorriendo calles arriba  y abajo a lo loco y calcula cuánto vas a tardar desde tu casa para llegar a la sala con un margen de tiempo razonable. Mejor incluso si llegas un poquito antes de tu hora.

Otro asunto fundamental que hay que mirar con lupa: el vestuario. Puede que vayas a un casting donde te han marcado previamente cómo debes ir. En ese caso es tan sencillo como seguir las indicaciones a rajatabla. Pero también puede ser que te den la opción de ir según tu criterio. ¿Cuál es tu criterio? Piensa, ante todo, en la impresión que quieres dar, la imagen de ti que quieres mostrar. Si eres chico, olvídate de la ropa deportiva. Sólo voy a decir una palabra. La palabra maldita, impronunciable e innombrable: “chándal”. ¡Nooooo!. ¡Nunca!. ¡Jamás de los jamases! A no ser que te lo pidan específicamente para una publicidad concreta, o porque busquen al doble de Poli Díaz, ni se te ocurra llevarlo por muy caro y deslumbrante que sea o te parezca.

Apúntatelo bien: chándal=caca.

Lo cierto es que, siendo chico, y siempre que vayas vestido con un mínimo de buen gusto, tampoco hay demasiada complicación en ir apropiado. En cambio, ¿qué pasa si eres chica? Que el abanico de posibilidades de no acertar se multiplica hasta el infinito. Volvemos al tema de la imagen que quieres transmitir. Lo mejor es que optes por la discreción. Ni demasiado sexy, ni muy exagerada. Ir tan ajustada que parezca que vas envasada al vacío, por ejemplo, es algo que remarca más los defectos que las virtudes. Definitivamente, no es una buena idea. Ni para ti, que te sentirás incomodísima cuando no puedas respirar, ni para los demás que estarán sufriendo (o no) esperando a que te reviente una costura. Tampoco es buena idea presentarte arreglada como nunca en tu vida. No nos pasemos de rosca, vas a un casting, no al cotillón de Nochevieja ni a una boda gitana. ¿Y qué decir del taconazo? Si eres de las que no puede vivir sin él y te sientes más segura pisando con quince centímetros por encima del nivel del mar, no te cortes y llévalo. Pero, por favor, si lo haces, hazlo con sensatez, intenta que sea un zapato de calidad, no te pongas un modelo Marypaz o cualquier otro símbolo del chonismo patrio que pueda desviar la atención de tu talento hacia tus pies.

En este sector lo de “menos es más” es una premisa que funciona perfectamente y siempre se cumple. De la misma manera, aplica también ese mismo “menos es más” en el tema del maquillaje.

EL MAQUILLAJE. Ese gran desconocido… ¿Cómo maquillarte para ir a un casting?

a)      Ir a cara lavada

b)      Ir pintada/dibujada como Sara Montiel (e.p.d.) en un día malo

Sí. Efectivamente. La respuesta correcta es la a). Ten en cuenta que lo que buscan en un rostro es un lienzo en blanco. Los directores, los fotógrafos.. todos ellos son profesionales acostumbrados a ver en tu cara lavada las posibilidades de la que sacarán el mayor provecho. Olvídate, en general, del maquillaje  a no ser que sea muy suave, y olvídate, concretamente, de la raya por dentro del ojo que sólo favorece a Mónica Bellucci y a Penélope Cruz. (Y a Penélope, únicamente en cinco de cada diez ocasiones).

Un par de consejos más, ahora ya indistintamente si eres hombre o mujer. ¿Te han enviado en tu agencia la separata que tienes que aprenderte? ¿Tienes un texto que memorizar? Hazlo. Estúdiatelo de pe a pa hasta que lo puedas recitar durmiendo. Piensa que ,cuanto mejor te lo sepas, más tranquilo te sentirás en el casting y podrás hacer más  hincapié en otras facetas como la interpretación y el gesto. Que acudas con los deberes hechos y no improvises en el momento es fundamental, importantísimo, lo que marca la diferencia entre alguien competente  y un aficionado.

Y, para el final, me dejo el consejo más importante. El truco infalible que va a hacer que te lleves el casting de calle: LA ACTITUD.

En una prueba a rebosar de personas con talento, ¿quién se diferencia? ¿ el actor que  llega puntualísimo a la cita? ¿el que ha escogido el vestuario más apropiado? ¿la actriz con el texto tatuado en la memoria? No. La persona que destaca del resto es la que cumple con todo lo anterior y además, es la más simpática, la que transmite mejor rollo, la que muestra más disposición y ganas de currar. Condición innegociable: sonríe, sonríe sin parar, disfruta de lo que estás haciendo y diviértete, que se note y sobre todo, que todos lo noten.

Y ahora sí que para terminar, más que un consejo, una imposición:  no te desanimes si no pasas el casting. Tómate cada uno de ellos como una experiencia positiva que te ayudará para el siguiente y te dará más tablas. En este mundo, rendirse nunca es una opción.

Será por castings…

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